Para iniciar mayo, que es el mes de la patria (y la madre!) se me ocurrió trabajar broches con los colores de nuestra bandera: rojo, blanco y azul.

Realmente yo no soy una nacionalista empedernida pero me gusta este mes porque la gente se pone un poquitito más afectuosa hacia lo que nos identifica como paraguayos, más allá del mate, tereré y el guaraní (como lo diría Franco) a nuestros colores, a nuestra historia, a los personajes que forjaron nuestro futuro con sus decisiones.
Más allá de ponerse los colores de la bandera en el pecho, que de hecho me parece un gesto que debe estar cargado de contenido, no meramente como una moda o porque se ve bien, debería representar que nos importa nuestra gente, nos importa nuestro medio ambiente, nos importa que todos los que estamos identificados como paraguayos tengamos progresivamente una mejor calidad de vida, mejores oportunidades en condiciones de igualdad... eso nos hace patria no?

Ese sentimiento de pertenecer a un mismo origen, una misma historia, mismas tradiciones, las ganas comunes que tenemos todos de sentirnos orgullosos de ese origen, de esa historia, de esas tradiciones. Las escarapelas no son más que símbolos, habrá quien diga que un símbolo no marca diferencia... yo creo sin embargo, aunque no tenga como probarlo, que los símbolos nacionales nos sensibilizan de alguna manera y hacen que muchas frustraciones que vivimos en el día a día y a lo largo del año por como se maneja la res publicae queden ligeramente amortizadas en estos días de mayo en los que nos sentimos más grandes, más orgullosos de ser quienes somos, de ser paraguayos.